«¿Española? Ay mamasita»

«¿Española? Ay mamasita»

Estoy así como que hasta la gorra de trabajo pero nos hemos quedado sin Internet y yo sin Internet no se trabajar (concedo libertad de expresión para los que me queráis llamar adicta, pero aclaro que es porque no me viene información suficiente sobre trogloditas del paleolítico a la cabeza así de forma espontánea y natural). Así que he pensado que me puedo abrir un word e ir contando cositas de los últimos días, y luego aplicar el bendito (y nunca usado) copy-paste.

– He estado en mi habitación escribiendo sobre cuevas. Fin.

Jum, me parece que así el blog queda un poco soso, voy a esforzarme un poco más, algunas cosas si que han pasado en todo el tiempo que llevo sin escribir (eso sí, me niego a esforzarme tanto como para ponerlas en orden).

Así a lo tonto a lo tonto mañana hace un mes que me mudé al país más frío y caro del mundo (tengo que revisar mis criterios de selección) y me muero de ganas por conocer más cosas de esta ciudad, pero al ritmo al que descienden las temperaturas y el número de horas de luz, estoy viendo que para cuando sea semi-libre muchas cosas no van a ser visitables. Suerte que tengo aún 9 meses por delante y «sólo» 60 créditos y 3 ó 7 cursos.

Y hablando de créditos y cursos: estos noruegos están hechos de otra pasta. Estudian mucho y de verdad. Creo que ya he dicho alguna vez que como aquí las asignaturas de Documentación no se dan en inglés, me han metido en un programa de máster internacional con gente muy muy lista, y encima con experiencia como trabajadores (vale, yo tengo experiencia de becaria precaria, pero no estoy, por ejemplo, en un proyecto de digitalización de la Biblioteca Nacional de mi país, así que no comparemos…). Además todos han tenido que pasar el TOEFL (examen chungo de inglés) para entrar en el máster. Uff, sí, esta es mi competencia, y junto a esta gente van a evaluarme. ¿Miedo yo? Que va…

El caso es que las clases me parecen interesantes (al menos cuándo me entero de lo que se cuece, aproximadamente un 63% de las veces) pero seguir el ritmo me puede. Resumo: tengo dos asignaturas de 15 creditos de nada cada una: Research Methods etc. que se aprueba por la vía fácil: sólo tienes que entregar (y exponer, glup) el proyecto en el que se basará tu tesis al finalizar el DILL master (¡¡que yo no soy una DILLer!!), todo ello, of course in inglis. Y ésta es la fácil. Luego está la otra de Digital Documents, otros 15 creditos que para ser aprobados requieren conocimientos de XML previos, un examen tortura de 6 horas (hace una semana o así vi los exámenes del año pasado y aún estoy tratando de procesar las preguntas, su significado y alcance. Cómo echo de menos mi facultad…sniff), y como guinda final del pastel tenemos que entregar otro proyectito de esos sencillos (que hasta ahora esto estaba ‘chupao’, no?).

Pues en este contexto académico superlativo de repente un día me dicen mis compañeros que podemos quedar un día para analizar el estado de la cuestión en bibliotecas digitales, así por ir viendo temas y eso. 6 horas de braisntorming, voluntariamente. Que se dice pronto…

Y ahí está Agnija, que estudia algo así como psicopedagogía…editanto fotos con Photoshop y haciendo excursiones en barco a islas fiórdicas. Otra vez me pregunto si voví a aplicar mal mis criterios de selección… 😀

Cambio radicalmente de tema.

Ayer hubo fiesta otra vez (sí, ha habido más desde la anterior, pero no he ido). Por lo visto, casi todas las fiestas de todas las residencias oslenses de la OAS (una empresa que lleva la mitad de las studenthouse del país) se celebran en mi edificio. Seguro que hostelworld le da un montón de puntos en Funny!

Antes de la fiesta, Agnija vino a decirme que si quería compartir unos tacos. Llevo dos o tres días comiendo manzanas porque no tengo más comida y no he sacado tiempo para ir a comprar,  ¡¡claro que quiero tacos!! Se nos une Jeanett como chef principal (bueno, como la única que sabía preparar tacos, en realidad, nosotras decidimos improvisar a ver que salía), pero una chef principal permisiva que nos deja mezclar carne, pimiento, piña y etc. en la misma sartén.  El resultado es…ñam ñam. Sólo diré que no hay fotos porque no dio tiempo. Hay que repetirlo…eso sí, tendremos que buscar carne de otro bicho o que vaya a caducar o algo, porque estas nos salió por 39 kr. el paquetito de 400 gr. (no hace falta que hagais cuentas, que ya os lo digo yo: más de 5 euros).

Después nos bajamos a la fiesta (yo en plan alcohol free total) porque una de las normas de estos noruegos raros raros es que los sábados no se puede vender alcohol después de las 6.oo p.m. y el resto de días después de las 8.00 p.m. (¿pero qué idea de negocio es esa?). En la fiesta un 37% eran españoles, un 36% alemanes y el resto de todos los otros países. Y no tanto por la cantidad, sino por esa forma de ser única y especial de los españoles, somos los más borrachos, los más gritones, y los que más la liamos. Toma ya, orgullo patrio.  Eso sí, no puedo negar que la fiesta, aunque corta (el chiringuito se cerró a la 1), no estuvo mal, nada mal… 😀

Termino, pero antes pongo unas fotitos del parque que hay al lado de mi residencia (uno de tantos en Oslo). Ya podía Granada construir uno de estos en vez de armar beatificaciones frayleopoldianas (jiji, a los que estéis hoy en Granada, no olvidéis disfrutar del evento por mi, que ya sabéis que soy fan de estas cosas).

P.D. Se me olvidaba explicar la frase del título, pero casi no hace falta, ¿no? Suerte que soy educada y no contesto lo primero que me pasa por la cabeza (WTF?? I’m not your mum!!)

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