Follow the tracks

Follow the tracks

Visita de Mire. Día 1

No preguntéis que no, no he terminado las cuevas. Pero necesitaba un paréntesis antes de volverme definitivamente loca. Además, joder, que venía a verme Mire, que hay que tratar bien a los invitados, que luego os cuenta que soy una sosa que me paso el día haciendo cuevas y los demás no venis a verme…nada, nada, a cuidarla. Aunque ha terminado cuidandome ella a mí…

Así que en mi afán (un tanto inútil) de ser una buena anfitriona, el martes salí de casa con tiempo suficiente para perderme y encontrarme antes de que llegara el autobús de Torp, y efectivamente me perdí, me encontré y descubrí un río donde se amontonaba el 85% de la población mundial de gaviotas, pero conseguí llegar a la estación de autobuses a tiempo y me sobró un rato para explorar rincones varios: un parking con una sala de Madrid representada por un toro (como no), un parque interior con sillitas de piedra en colores, una facultad de tecnologías de la información con marcianitos en las cristaleras y con imágenes pixeladas de señores como Turing, y con los números de la puerta en binario, y llena de geeks muy monos…A veces no está mal esperar un ratito 😀

A las 14.30 (aprox.) llegó la txupri hecha una bolita, sabia decisión cuanto te vas un poco por debajo del círculo polar ártico…Pero de repente sube la temperatura, sale el sol, y hace buen tiempo todos los días, a pesar de las predicciones de diluvio y fríos polares. Este es el momento wilkommen

De aquí nos fuimos a casita alegremente caminando, porque caminar es una costumbre muy sana cuando vives en países de a 40 kr. (5 €) el trayecto…además así Mire podía ir viendo la ciudad (y yo también, que solo me conocía dos calles). En casa comimos, descansamos, nos pusimos brevemente al día, nos estudiamos el mapa y el buscador de eventos del visit oslo…y ya está, planes para toda la semana. Lástima que se nos quedó fuera el más importante de todos: ¡¡el conciertazo de Lady Gaga esta noche en el Spectrum!! Había tantas emos gritando en la puerta que yo estaba convencida de que venían los Tokio Hotel…

Pero nada, esa noche guardamos nuestras ambiciones made in Los 40 principales y nos fuimos a tomar una cervecita en plan tranqui al Studenter. Este es un pub para universitarios con precios baratos (traducción: barato = puedes pedirte una cerveza por unos 4,5 €, y si quieres unos cachuetes los pagas aparte). Aquí el zumo de cebada lo deben fermentar en alambiques de oro macizo o algo así…

Desde el studenter nos fuimos al bar que íbamos buscando desde un principio: el subscene, que sonaba alternativo y tal y además había un concierto de hardcore por unos 6 euros (sí, eso también se traduce como barato aquí en Oslo). Para llegar preguntamos a unos chavales de ojos bonitos, que nos indicaron perfectamente el camino: follow the tracks. Efectivamente, no tiene pérdida, follow the tracks y punto, no hagas tonterías como ponerte a comprobar el mapa. ¿Por qué? Porque las calles de Oslo son un tanto peligrosas para gente un poco torpe que de repente da un traspiés, se tuerce el tobillo y se hace una herida en la rodilla (gente un poco torpe es un eufemismo que utilizo para describirme, y sí, he ido tres días con el tobillo dolorido…)

Después de un falafel a precio seminormal (aquí resulta barato pero en España denunciarías por ello) entramos al Subscene.
– Primera toma de contacto: tiene buena pinta, mola la decoración, parece que hay ambientillo, tienen todos los juegos frikis del mundo (oh yeaah!) y una sala de conciertos bastante aceptable.
– Segunda toma de contacto: miras alrededor y te empieza a parecer que la gente es demasiado joven…
– Tercera toma de contacto: «dos cervezas, por favor» «No beer, we’re alcohol free» «WTF???»
Lamentablemente, no hay fotos de la cara de pasmo que se te queda cuando en un concierto de hardcore te dicen que no hay cerveza…
Así que allí estábamos, una catalana y una granadina, en algún lugar de Oslo, disfrutando de un concierto de hardcore con 8 personas rellenas de horchata y saboreando un zumo de arándanos y lima (yo) y una cerveza de jengibre sin alcohol (Mire). Los que me decían que yo no tenía sangre…ja, no sabéis de lo que estáis hablando.

Se supone que el concierto eran 3 grupos, pero el primero debió ser un visto y no visto, porque llegamos un poco tarde y ya había terminado. Cuando empezó el segundo, el panorama era desolador…no se si es que ya se me había subido el zumo de arándanos a la cabeza, pero cuando miraba la sala tenía la sensación de estar en un museo de cera: allí seguían las ocho personas, a nuestro alrededor, sin mover una pestaña: para mi que ni respiraban. Ahí decidimos que estos noruegos no tenían sangre en las venas. El concierto no estaba nada mal: en el escenario, cuatro jovencitos: un emo descafeinado rubio platino a la guitarra, un peruano norueguizado al bajo, un niño bien que parecía escapado de Nuevas Generaciones a la batería, y un cantante que según iba vestido, bien podría haber sido un artista de country en Texas. Pero sonaba bastante bien, ¿eh?. Cuando sonaba, claro. Alguien debió explicarle al chaval del micro que si te lias el cable al cuello y sales corriendo puede desenchufarse o ahorcarte. Afortunadamente, solo se desenchufó y la noche no terminó en plan gore.
[Y ahora hablando en serio, el grupo sonaba bastante bien. En cuanto descubra quienes son, me hago fan]

Cuando estabamos a punto de desertar empezó el segundo concierto de unos muchachos franceses (mediterranean style, por fin 😉 ). Y creo que hasta eran mayores de edad, yupi. Esta gente sí que derrochaba fuerza en el escenario, además sonaba muy bien y consiguieron congregar por lo menos a 15 personas. Momentazo. Eso sí, seguían respiando para dentro y no había manera de decidir si eran personas o maniquíes…pero con el influjo de la música, los arándanos y el jengibre a nosotras nos entró buen rollito y empezamos a bailar. A los pocos minutos nos siguieron el ejemplo dos teenagers extratatuados y con agujeros y dilataciones que resultaban dolorosas de mirar (por poner un ejemplo, dilatación de 12 mm. con pendientes tipo botón en color azul sunny sky). Nuestros amigos (según Mire, nuestros hermanos menores) se pusieron a bailar algo así como break a ritmo de hardcore, que incluye saltos mortales hacia el escenario y movimientos de adoración al cantante y cosas así. Gente con sangre. Después descubrimos que no era cuestión de sangre, sino de una bebida energética llamada Rockstar, sponsor del concierto…
Os dejo un vídeo de esta gente, vamos a hacerle un poco de difusión.

Después de esto, decidimos volver a casa que no es bueno maltratar nuestros jóvenes y lozanos cuerpos. Eso y que era martes, y esto es Oslo…Así que follow back the tracks y a casita, a dormir calentitas y cómodas (yo, porque como anfitriona horrible dejé que Mire durmiera esa noche en el peor colchón de la historia de la humanidad)

Mire, corrige o completa si me he dejado algo que ya sabes que tengo memoria de pez…

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2 comentarios sobre “Follow the tracks

    1. Je suis l’amie qui etais aussi dans le concert.

      trés trés bon !!

      good luck !!

      (nieves ke fuerte !!! no si al final teníamos ke haber sido valientes y decirles algo…)

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