Señoras que huyen con cara de miedo cuando las asaltas con un mapa

Señoras que huyen con cara de miedo cuando las asaltas con un mapa

Visita de Mire. Día 2

No me acordaba muy bien qué tal empezó el día 2, pero ya lo tengo. Empezó como empiezan todos los días en mi habitación, con una conversación vía skype que transpasa continentes y como no, mi finísima pared: mi vecina llamando a la familia y gritando como si su voz tuviera que llegar a África directamente.
Preguntadle a Mire, ella os puede confirmar que no exagero y que amortizó sus tapones…
Después de esto hicimos nuestro desayuno con café agüichirri, que es el tipo de café que se toma en Noruega (nos contó un día un chaval que Noruega y Suecia eran las primeras consumidoras de café del mundo: no me extraña, ¡si tienen un café de mentira que no te enteras que te lo has tomado! Menos mal que ya llegó el paquete de Saimaza, no veas que cambio de color, olor y sabor…)
Después de esto y de conseguir un colchón de manos de Jeanett, que se sabe todos los secretos de la residencia (Thank you!!!!) nos fuimos a ver cositas por Oslo. Y lo primero que hay que ver en Oslo es el museo de Munch y el famoso grito, que somos guiris…

Encontrar el camino no fue difícil, ya iba todo controlado: todo recto y por la iglesia de Jakob a la izquierda (esta iglesia me mola porque es bonita y porque en un lateral tiene una estatua de un pseudo-demonio); atravesar el puente de las estatuas de personas con animales (no hacen nada raro, eh?) y seguir recto hasta…cachisss. Aqui el mapa ya no es tan claro. Así que entramos a preguntar a una tienda, pero resulta que vendían camisetas de los Maiden y Dimmu Borgir y entradas para WASP así que no recuerdo si nos indicó como ir al museo, pero nos indicó bastante bien como llegar al Elm Street y otros cuantos pubs de vikingos y rock (yeaaaaaaaah!)
El caso es que algo debió decirnos o debimos preguntarle a alguien mas (fucking memory! Sí, txupri, todo se pega :D) y llegamos hasta el jardín botánico. Emm…sí, nosotras íbamos al museo de Munch, pero bueno, tampoco pasa nada si hacemos un ligero cambio de planes, que el jardín botánico también mola.

Podría poner muchas fotos de este jardín, porque es muy bonito, pero no quiero. Quien quiera verlo ya sabe dónde tiene que venir 😀
Paseando por este parque, preguntamos a una pareja por el museo de Munch, con nuestro mejor inglés y nuestra mejor sonrisa. Respuesta: «¿españolas, no? Pues es atravesar el parque que ya está muy cerca» Se ve que nuestro mejor inglés aún va bastante cargado de acento mediterráneo…De alguna manera, conseguimos encontrar el museo, pero parece ser que los noruegos no están tan orgullosos del señor Munch como cabría esperar porque el primer cartel que te indica el camino al museo está a unos 9 metros de la puerta de entrada, en algún lugar entre la nada y ninguna parte.

A mí el museo me gustó mucho, pero me dejé la cámara en las taquillas, así que nada de fotos. A través de las imágenes, llegamos a la conclusión de que Munch era un señor cateto de un pueblecillo noruego (época cuadros grises de mamá y papá) que se fue a París, descubrió la bohème y el vino y empezó a ver las cosas a todo color y se obesionó con una chavalita pelirroja que chupaba sangre, almas o lo que sea (etapa frenzy). Se recuperó de la obsesión por la pelirroja y de un terrible miedo a un perrazo negro y decidió que solo iba a dibujar chicas desnudas, y para mí que tenía un affaire con cada modelo, porque tenía retratos de todas las posturas y todos los momentos del día…Yo con esto termino el resumen del museo, dónde hay una pintura que me gusta especialmente (no hay foto ni pista).

Después de esto nos fuimos a comer un kebab, del cual un importante porcentaje quedó en mis pantalones…No hay manera de comerme uno sin que se me abra el pan de pita por el culo, ARGHH. Guiño del camarero. Sonrisa. Guiño, guiño. Sonrisa. Guiño, ^^, Guiño. Si le vuelvo a sonreír le entra un tic.

A ver, para ser sincera, no recuerdo exactamente cuándo pasó esto, pero creo que fue en el camino desde Grønland (kebab) hasta la ópera cuando me acerqué con mi mapita educadamente a una señora para pedirle amablemente que me indicara el camino hacia la Ópera. «Excuse me, can I ask you how to go to…?» No pude terminar la frase, me miró asustada y salió huyendo. Creo que necesito maquillaje y aprender a peinarme o algo para que la gente no huya despavorida cuando me acerco.

Después fuimos a la Ópera, un edificio del que están super orgullosos como ya he dicho alguna vez, y que tiene unas vistas preciosas pero como edificio en sí, es muy de cemento para mi gusto. Pero si me pregunta un noruego diré que es AMAZING!!


Entramos al vestíbulo, nos dimos una vuelta y vimos que todas las señoras dejaban los super abrigos allí sin protección ni nada, que la gente se pone muy guapa para ir a estos eventos (pero de smokings nada, 😉 )
y que van con tacones y esas cosas. Será que tienen complejo de bajitas las noruegas de 1,70…Después de colarme para conseguir mi entrada para diciembre (¿has visto, mami? No siempre lo dejo todo para última hora :D) nos marchamos de allí para hacer una compra en condiciones y unas cervecitas del super para amenizar la cena. Bip, error. Las cervezas no se venden a partir de las 20.00. ¡¡Sigo sin entender esta regla!! Me parece económicamente estúpida, pero si la hacen los noruegos, no debe serlo, que aquí la economía la llevan bastante bien…

En el mercado me encontré con el chico de las SIMcard, que conocí en mi segundo día en Oslo…se acordaba de mí y de todo lo que hablamos. Este chico ve cientos de personas cada día y se acordaba de mí. Se ve que toy re-buena y dejo huella, jijiji.

Probablemente me deje muchas cosas en el tintero: cómo conseguí trabajo y un grupo de baile (esto sigue un poco en el aire), cómo hicimos la mejor tortilla española bajo la dirección de la txupri (yo no llego ni a pinche, ella ha sido la chef y cocinera principal cada día), o cómo esa noche nos quedamos en casa para intentar descansar una noche a pesar de las voces exaltadas de mi vecina…Ufff,nada, van más de 1000 palabras, corto y cambio. Mañana más.
La redacción de hoy es penosa, lo se, pero es tarde, estoy cansada, y mi memoria va a saltos, y no siempre hacia delante…

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4 comentarios sobre “Señoras que huyen con cara de miedo cuando las asaltas con un mapa

  1. Eres rápido, vaquero…
    No, vive dos puertas más allá, aunque también me llega su voz de vez en cuando. Pero claro, imagina el mismo tono de Tessy puerta con puerta. Ouch!

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  2. Te voy a dar un consejo para lo del mapita y la señora: No te laves en unos días y verás cómo todos te contestan.
    Les das pena y piensan: «Pobreticos, están visitando nuestro país y míralos cómo van, habrá que ayudarlos.»

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