Spanish: lo llevamos escrito en la frente

Spanish: lo llevamos escrito en la frente

Visita de Mire, día 5

Voy a intentar seguir allí por donde lo dejé, siempre y cuando mi memoria me permita retomar el hilo…
Si mis neuronas enlazan bien el paso de los días (cosa que últimamente no llevan nada bien), ahora mismo voy a contar el sábado 16. Y si no, pues se siente, me habré saltado algo.

El sábado madrugamos (es una forma de hablar) para ir a la península de Bygdøy, esa que ya no tenía barco pero tenía autobús. El autobús es esa cosa que en Oslo cuesta 5 euros por trayecto, algo menos si lo compras con anterioridad. Así que nosotras, que somos chicas ahorradoras, intentamos comprar el billete en la maquinita con antelación. Teniendo en cuenta que tuvimos que cambiar un billete comprando dos botellas de agua por unos 6 euros…igual no nos salió tan bien la operación ahorro. Por si alguno/a está pensando que somos idiotas por comprar dos botellas, era una «oferta» por el pack, digamos que solo somos idiotas por comprar el agua y punto. La parte buena es que era agua con sabor a melón, eso prometía…hasta que la abres y descubres que es una asquerosa agua con gas (otra vez, sí, pero esta vez no ponía lo de sparkling por ninguna parte) y se ve que los noruegos no distinguen muy bien el melón de la mora…porque ya os digo yo que a melón no sabía eso.

Bueno, el caso es que ya teníamos billetes para coger el bus a Bygdøy: cuándo subimos Mire me preguntó algo y el conductor nos contestó en español. Yuju, un compatriota al volante, que nos pasó por alto el hecho de que habíamos comprado los billetes que no eran (la culpa es de las máquinas expendedoras que hablan en noruego).

Tras nosotras, subieron un montón de españoles más, por lo que el autobús terminó pareciendo la embajada española. El resto de los chicos eran Erasmus en Copenhague que estaban de visita en Oslo, disfrutando de precios similares (los daneses también tienen una economia de esas de llorar cuando tienes que empezar a soltar coronas). Uno de ellos empezó a hablar con el conductor, le preguntó por nuestra parada (por lo visto, todos íbamos al mismo punto de Bygdøy), y el condu compatriota, ni corto ni perezoso, al llegar a la parada coge el micro y anuncia en español que esta es la parada de los vikingos, que nos desea una estupenda estancia como erasmus escandinavos y espera que tengamos un gran día. Como no, aplausos y hurras por nuestra parte, que se note que el mensaje iba para nosotros, mientras los noruegos (pocos) y resto de guris (unos cuantos más) del autobús, miraban desconcertados a conductor y demás personajillos made in Spain.

Bygdøy, después de haber visto Hovedøya, resulta que no es gran cosa, pero tiene un montón de museos por ahí repartidos…Como cierran tan pronto, el único que nos dio tiempo a ver fue el de los barcos vikingos. AWESOME!! Me encantaría volver a verlo, porque hay mucha información, y muy interesante, pero es que yo en inglés leo a otro ritmo, como 6 veces por debajo de lo normal, y nos echaron antes de que yo me sintiera totalmente empapada de cultura vikinga (aunque ya se de dónde vienen estos collares y brazaletes de cuero con pinchos que alguna vez he llevado o llevo, es un invento de gente medieval escandinava y con cuernos).

Esta gente se lo montaba bien, tenían unos barcos de recreo que ya quisiera Juancarlitos, y los de guerra ni te cuento…si tienes un barco de esos normal que te vayas por ahí a conquistar mundo allende los mares, hay que lucir el modelito de buque que te has construido. A ver, a los que os esteis imaginando un Titanic, pero en poderoso, recuerdo que estamos hablando de la Edad Media, contextualizad, por favor.
No quiero contar más de este museo, a ver a qué pardillo / pardilla / s de los que vengais a visitarme puedo convencer para que pague lo que cuesta el museo para ver cosas viejas y carteles en inglés conmigo…
Por el mismo motivo, solo pondré una foto:

Después de esto nos fuimos a comer al bosque (nunca había estado tan agradecida a la cultura del tupper, y al hecho de que Mire sepa cocinar tan bien…) buscando un solecillo huidizo que calentaba menos que un polo flash…

Una cosa curiosa es que parte de esta península es un museo en sí, y por tanto la mitad del bosque está vallado, proque claro, el museo cuesta una pasta importante (135 kr. si no recuerdo mal), si no está vallado a ver quien paga eso… Pero teniendo en cuenta que el museo es de casas típicas noruegas, si vas un poco ojo avizor alguna que otra puedes ver a través de los árboles. Hay una que me encanta (super bioclimática, de verdad, tendríais que ver que bien hubiera quedado en el módulo 5, bosses, lástima que no es precisamente del futuro). También hay una de las pocas iglesias vikingas que se conservan, pero la vimos de lejos…Algún día tengo que pagar para verla de verdad…algún día…

Vuelta a Oslo, un paseito corto por el centro, un poquito de shopping (muy poquito, porque las tiendas cierran temprano) y a casita, a cambiarse para abordar la noche. De camino, una foto a la casa okupa de Oslo, que está a 10 minutos o menos de mi casa. Mierda de andamiaje, ahí estropeando fotos…

Decidimos que la despedida debía ser algo especial, así que nos dimos el lujo de cenar fuera en un restaurante (12 €, buffet libre, la verdad es que para seguir en Oslo, nos salió bastante baratito). El menú consistía en varias clases de pollos (tandoori y picante), de arroz con salsa (picante), garbanzos en salsa (algo picante), verduras con salsa (bastante picante) y de cordero en salsa (extra super ultra mega picante). La mayoría estaban muy buenos para cualquier adicta al picante como yo, pero el cordero, joder con el cordero…debió ser un momento divertido desde fuera, vernos a Mire y a mi, sudando, comiendo y llorando, todo a la vez,…

Después de esto, directas al Elm Street, concierto tributo Led Zeppelin por 12 euritos. Llegamos temprano y aún no vendían entradas, así que mientras llegaba la hora de empezar se nos fueron quitando las ganas…al fin y al cabo, ya habíamos estado en uno similar y allí la media de edad rondaba la cuarentena. Salvo un chico que había en la mesa de al lado, con papá y mamá, y que no dejaba de mirarnos, en plan: «sois mi salvación, las únicas que no conocieron los 70 de por aquí». Pobrecillo, marchamos…
Camino al Evergreen ambas tuvimos una iluminación, pero de las malas: resulta que el mapa de Oslo era muy diferente a como llevaba cuatro días diseñado en nuestra cabeza. A día de hoy, aun me siento perdida y mareada si pienso en eso, para mí que este mapa se mueve, como las calles de Wanderburgo en El viajero del siglo…
Otra iluminación, camino al Evergreen, sobre lo que se nos debe notar el acento español con solo UNA palabra. Reproduzco conversación, más o menos, que tampoco me acuerdo de todo:

Chaval in the street: do you have a lighter?
Mire: yes
Chaval: gracias
Mire: How do you know…?
Chaval: but are you spanish, no?
Mire: yes, but how?
Chaval: *-)

El Evergreen estaba petadito de guiris y universitarios, y sentadas en la barra descubrimos que son agarraitos con los cubatas, a pesar de los precios desorbitantes. Observando a la marquesita que los servía (marquesita porque esos collares de swarovsky no se llevan al trabajo si no tienes sangre azul por lo menos) vimos que para prepararlo ponen un mini vasito de chupito, un par de cubitos, y rellenan con chupicola de grifo o de botella hasta llenar el vaso, y eso es lo que te ponen delante de las narices y por lo que te cobran unas 76 kr. (y porque es un bar de estudiantes, a mitad de precio).

Uff, ya llevo mucha noche. Corto, que esto cansa. Sobretodo para los que leéis.

Nota: visto el blog de otoño, pero creo que por poco tiempo, que no me convence ese verde horrible…eso, y que de otoño en estas tierras queda un suspiro

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5 comentarios sobre “Spanish: lo llevamos escrito en la frente

  1. Nieves, pues cuando yo vaya quiero ir a la península de los museos y ver la del museo al aire libre (aunque ya he visto muchos en suecia, finlandia y dinamarca) y lo de los vikingos…
    Aqui hace frío…
    He ido al médico, porque estoy resfriado y no me han mandado medicinas… pero mañana me opera la tía en el centro de salud de Algatocín…. bingo…

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  2. Hey donde está ese buffet libre? y la comida estaba buena?? 😛 😛 (en caso de respuesta afirmativa, indicame como llegar haha).

    Sobre los museos.. yo estuve en el museo que dices que estaba vallado, el del folklore (o como se escriba), asi que si te gustó la mierda de museo de los vikingos, el del folklore te iba a encantar !

    p.d. el evergreen es el bar q está debajo de la univ con cristales q dan a la calle verdad? y eso q yo iba pero nunca fui de mirar nombres…:S :S

    ahh..uno del q se mi acuerdo es de Sanfunee !! no se escribe asi pero si es su pronunciacion!! hhaha, tb stá bien pa los student-people !! 😀

    chauU!!

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  3. Yo sé de alguien que le encantaría comer en ese bufet libre de comida picante…
    Ve apuntando el parque famoso del hombre que le dió por hacerlo, la parte de las casas de los cuentos, los bares esos que te han gustado de la ciudad, y todo lo interesante que creas que me va a gustar para cuando vaya!! un besote grandote guapa

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