Ser feliz es tener un libro y un huevo kinder

Ser feliz es tener un libro y un huevo kinder

Empiezo el blog satisfaciendo una petición popular masiva (vale, solo lo ha pedido una persona, pero como no hay más peticiones, pues le hago caso a la suya). En fin, ahí va foto de mis super botas polares, la sensación térmica no puedo transmitirla pero ya os digo yo que mola…

 

 

No, no son de princesita, ni llevan tacón, ni parezco más alta y estilizada con ellas, y no son lo que se acepta socialmente como “bonitas” pero mis pies están calentitos dentro, y a mí con eso me parece suficiente, al menos hasta que llegue a la pubertad, se me revolucionen las hormonas y quiera ir mona a todas horas. Ya os avisaré cuando llegue a esa fase 😉

Y ahora, vuelvo a hacer un flashforward desde el día 22 que os conté en la última entrada y me planto así de un salto en el día 26…todo lo que pasa en medio si no lo cuento es porque no merece la pena ser contado, hacedme caso…
Bueno, del día 25 sólo un breve comentario, esa tarde llegó Miguel, el novio de Jeanett (a estas alturas ya deberíais saber de quien hablo…) que está pasando aquí unos días en plan love trip. ¿Y por qué cuento esto? ¡¡Porque me trajo un kit kat!! Este chaval es un tipo majo, y que conste que no lo digo bajo la influencia del chocolate, que sí, me afecta, pero ya se me ha pasado… 🙂

Precisamente Miguel es el prota del día 26, ya que me convenció para ir al Career Day de la University of Oslo. Career day viene a ser algo como la Feria de Empleo está a la que siempre vamos en Armilla, sí, esa que nunca sirve para nada, pero que aquí sí que tiene una función: conseguir bolis y un huevo kinder.

Llegar fue más o menos fácil, consiste en coger el tranvía número 17 hacia la UiO y pasar un largo camino acojonada, porque algunas tenemos la costumbre de pagar cosas que por lo visto no es necesario pagar si andas un pelín avispada…Una vez que llegamos una chica noruega nos indicó amablemente dónde podíamos encontrar el edificio que buscábamos, llegamos al sitio indicado y…ah, no, resulta que el edificio está justo en la dirección contraria, más o menos dónde nos encontramos con la chica amable pero con un sentido de la orientación nulo y un conocimiento del campus bastante escaso (teniendo en cuenta que nos dijo que llevaba tres años estudiando allí, esto resulta cuánto menos, curioso).

Una vez hallado el edificio empieza la ardua tarea de venderse a las empresas para demostrar cuánto vales. Si lo haces, apuntan tu nombre en un papel, y entre los anotados, sortean un regalito (helicópteros en 4 direcciones ; iPads, móviles, e-book readers…). Claro, así si que merece la pena jugarse la vida con las pruebas, porque no eran nada nada fáciles, demostrar que alcanzas el nivel intelectual requerido para las empresas (prácticamente todas de desarrollo de software) puede ser bastante complicado : en un stand tienes que lanzar a canasta, en el otro jugar un futbolín, en otro hacer una torre con piezas de madera (en este demostré que mi nivel intelectual anda muy por debajo de la media),…Cosas chungas chungas de verdad. Y luego en otras, por el contrario, las pruebas eran chorradas, cómo averiguar porque estaba mal un código en java con las preguntas en noruego pero bah, ¿quién no sabe hacer eso?

Así en plan resumen del día, no conseguí trabajo (Miguel dejó algunos CVs, igual tiene suerte a pesar de que esta gente de las empresas prefieren que la gente hable noruego en Noruega, qué cosas), pero conseguimos unos cuántos bolis, unas cuántas chocolatinas, y sobretodo, ¡¡un huevo kinder!! Amo los huevos kinder, son de chocolate y tienen sorpresa ¿qué más se les puede pedir? Además para conseguirlo no tuvimos que pasar ningún cuestionario, solo echarle morro (cosa de la que se encargó Miguel, que tiene más cara dura, jiji) y preguntar: ¿podemos coger un huevo kinder? Ja, a ver quien es el guapo o la guapa que nos dice que no ¬¬

Después volvimos a la residencia de nuevo, también en el tranvía, que seguía siendo demasiado caro como para pagarlo…
Y tras un ratico de cuevas (cómo molan las cuevas, son geniales, maravillosas, alucinantes, no hay nada mejor que las cuevas en todo el mundo mundial) bajé a cenar con Natalie (de la cuarta, otra vieja conocida del blog, echad la vista atrás que ya ha aparecido por aquí un par de veces). También venía a cenar otra amiga suya, así que preparamos unos deliciosos tortellini/tagliatelle/tloquesea, que siempre me cuesta un montón distinguir los tipos de pasta con esos nombres…en definitiva, esos redonditos que están rellenos de cosas, en concreto los que comimos nosotras de jamón y basilico (si mi olfato no me engaña, esto del basilico es albahaca normalita, pero con un nombre como más interesante. Al menos para mí, que siempre que alguien propone poner en la comida basilico me parece que va a sacar una serpiente con poderes hipnóticos). Muy ricos. Cómo veis, la comida que cito en el blog porque está rica solo sale cuando cocinan otros 😀

Después de la cena nos quedamos un ratito hablando. Mmentira cochina, se quedaron un rato hablando y yo escuchando, porque el volumen de mi cerebro es normal tirando a pequeño y no me da para escuchar, pensar y hablar inglés, todo a la misma vez, sobretodo cuando la gente que hay habla demasiado bien y rápido. Lo bueno es que es noche Natalie me salvó de la destrucción y de los lapsus gramáticales, ortográficos y de expresión…¡¡vuelvo a leer!! Ya lo anuncié en facebook, en twitter, en el msn, por telefono…ya, lo se, no es para tanto, pero para mí sí, necesitaba conseguir una novela en español y volver a dormirme con un libro bajo la almohada. Es una costumbre que no había roto desde…desde nunca. Si hay veces que tenía que leer para dormir incluso al volver de fiesta (y por supuesto, volver a releer ese capítulo al día siguiente 😉 ). Pues eso, que vuelvo a tener libro y a sentirme completa. Y digo que me salvó Natalie, porque como ella estudia traducción e interpretación (o lo que sea el equivalente noruego) pues tenía algunos libros en español y me ha dejado un par de ellos…japi japi!!

Y ahora corto esto que me voy a poner a leer algo bastante menos interesante y atractivo que mi libro….fiuuu

En plan despedida os dejo un vídeo, ¿por qué? Pues porque sí, porque me gusta. Y en facebook también, pero no hace falta que lo veáis dos veces. De hecho, no hace falta que lo veáis. Yo lo pongo porque me gusta a mí y soy una egocéntrica y el blog es mío 😀

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3 comentarios sobre “Ser feliz es tener un libro y un huevo kinder

  1. Por lo que cuentas estuviste en el edificio de Informática. Ahí es donde trabaja mi novio. También estuve por ahí ese día, pero tenía prisa por volver al laboratorio y me quedé sin el huevo kinder 🙁 Eso sí conseguí una moneda de chocolate 🙂 pero no recuerdo donde la guarde 🙁

    PD: Si tienes mono de Kit Kat el Kvikk Lunsj es prácticamente lo mismo, de hecho creo que es lo mismo pero lo comercializa Freia bajo ese nombre. De todos modos, si prefieres ver el bonito envoltorio rojo lo puedes encontrar en una tienda de kurdos que hay en Storgata. Ahí puedes encontrar aceite de oliva de ‘La Española’ y legumbres de ‘La Asturiana’.

    Impresionante, escribi más en la PD que en el resto del mensaje…XD

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  2. hey!!! de verdad, tienes que escribir mas! saca tiempo de donde sea xq soy un seguidor asifuo a tu blog! he leidos unos cuantos y les das bastantes vueltas!! asi que, animo y sigue con ellos 😉

    por cierto, otra cosa no, pero a chocolate nos hinchamos!! 😀 😀

    Thanks por venir conmigo Nieves 😉

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  3. tia me enkantan las botas !!!
    ueueueueueeeeeee
    ahora si ke siento ke he cumplido todas mis misiones en oslo…!!! jejeje
    un beso enoooooormeeee

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