Importando nuevas costumbres: Halloween se celebra con una buena paella

Importando nuevas costumbres: Halloween se celebra con una buena paella

Día 27 octubre. Halloween. Si en Canarias pueden tener una hora de retraso aquí podemos tener tres días de adelanto…

Si lo que os cuento hoy carece de coherencia y está más soso que un potaje de nabos, se siente, he tenido uno de esos días especialmente duros, uno de esos en los que te dicen «has vuelto a nacer»…Tranquis, la mayoría os enteraréis cuando cuente el día 5 de noviembre…Ostia, ¡¡que hoy es 5!! Voy a meterle caña a esto que ya se me empieza a acumular el trabajo (y las entradas del blog también).

Pues eso, que el sábado era jalouín y yo lo único que tenía pensado es que quería vestir de blanco y con sangre (versus el negro y con horchata habitual). El vestido blanco ya lo tenía, uno de esos cursis y con encaje: hace falta ser muy pura y muy inocente para llevar una cosa de esas, por lo que a mi me quedaba perfecto :D. Y eso a pesar de que no tuve ocasión de probármelo porque me llegó caido del cielo (literalmente). Mire, el secreto del origen extraplanetario del vestido se viene con nosotras a la tumba, por favor…Asi que como el vestido ya lo tenía solo me hacía falta buscar la sangre. Bip, error. La sangre en Noruega es un bien preciado y escaso, incluso la de mentirijilla, tanto que algunos tuvieron que terminar improvisando con acuarelas…A mi no se me había ocurrido lo de las acuarelas, se me había ocurrido lo de morder a alguien y coger un poquito de sangre prestada, pero me parecía un tanto indecente eso de morder en sábado así que lo descarté y también descarté la idea del disfraz (y eso que ya había conseguido la cara pálida y las ojeras, con un grandísimo esfuerzo, tuve que hacer…ah, nada, para eso no tuve que hacer nada).

Tras el fallido intento de conseguir sangre (ser vampiro aquí tiene que ser chungo, y eso que pueden quedarse trasdíando más que en ningún otro sitio…) y tras unas cuántas horas de cuevear, tocó meeting en la cocina para preparar la cena. A las horas a las que quedamos para cocinar (17.30)  una se espera preparar sandwich de nocilla y no una paella…pero después lo piensas mejor y ya decides que bienvenida sea la paella, sea a la hora que sea…Así que allí estábamos los tres cocineros expertos (jiji) de carne y hueso (Jeanett, Miguel y yo) y la cocinera experta de verdad en formato avi (la madre de Miguel) dispuestos a preparar la mejor paella de la historia de la humanidad (al menos de los Pirineos p’arriba). Y todo eso sin paellera, no porque no la encontráramos, que aquí en cada casa tienen un par, sino por hacer el reto mas reto, porque somos unos valientes y unos chulos (léase con tono irónico, la realidad es que encontrar una paellera en Oslo es como buscar osos polares en una isla tropical…bueno, incluso más difícil).

Recetario de la paella (extremadamente abreviado)

1. Pelar más gambas de las que he pelado en toda mi vida  (con lo grandes que son los noruegos y lo chicas que tienen las gambas! En un puñadito metes 453) y la mitad de ellas, con los huevos puestos (es una cosa super agradable y maravillosa verles a los gusanos naranjas gordos un montón de huevecillos verdes saliendo de la cabeza, abre el apetito). A Miguel le toca disfrutar el mismo maravilloso trabajo.

2. Jeanett se encarga de limpiar los mejillones como si fuera la vida en ello, rascando cada concha hasta despertar el brillo dormido de un mejillón. Limpitos limpitos que quedaron, fregados con estropajo (bueno con el pseudo estropajo-escobilla del váter que usan por aquí).

3. Cortar todos los vegetales de colorines que hagan de la paella una cosa funny funny (para empezar, los pimientos de cuatro colores, si no, no mola) y el pollo, que para que la paella sea completa de verdad no nos podemos saltar el pollo, qué locura, sólo a mi se me ocurriría…

4. Todo a la sartén, (previo salteado por partes), añadir arroz, aliños varios, y la cosa amarilla esa que a pesar de no dar sabor…¿qué mierda de paella es una paella blanca? En el paso 3 se nos una Natalie.

5. ¡¡¡Tachán!!!

Ñam ñam ñam. Cómo dicen por aquí, really tasty. Y eso que 0dio las gambas, los mejillones,  la sepia y el pollo, pero, curiosamente, me gusta la paella. No se si añadirlo a la lista de síntomas de posible transtorno bipolar o simplemente pensar que hay cosas que están mejor juntas y cosas que están mejor separadas (chocolate mola, tomate mola, chocolate con tomate no mola).

Después de merendarnos (me niego a llamar cena a esa comida de las 19.30) las dos sartenes de paella tamaño industrial, de las que sólo sobró un triste y solitario tupperware, nos empezamos a preparar para la fiesta de Halloween, con toda la preparación que una fiesta de estas características requiere, ya sabéis: performances, maquillajes varios, trajes de fantasía, peinados encantadores…A menos que seas una estudiante internacional a la que se le ‘olvidó’ hacer un hueco para los disfraces en sus 15 kilos de equipaje y encima no tienes dinero, en cuyo caso el complejo proceso de preparación se simplifica enormemente: poner vestido, poner zapatos, poner árbol en la cabeza. En un momento de inspiración creativa me entraron ganas de transformar mi cara: todo el mundo se maquillaba para parecer un poco muertos…yo le pedí a Natalie maquillaje para parecer un poco viva: lo típico en Halloween, tapar ojeras, reducir palidez, dar color a las mejillas…No hubo  manera, creo que mi cara de cadáver fue una de las más logradas por eso de la naturalidad y tal. Si mi idea original no hubiera sido ser una especie de little fairy VIVA eso no hubiera estado mal del todo…

Con estas pintas nos fuimos a la fiesta (yo soy la de blanco, esta vez si que tengo que aclararlo, que de blanco es bastante más difícil reconocerme…), dónde había alguna gente que se lo había currado bastante, probablemente ante la promesa de las 650 kr. de premio, una manera bastante aceptable de convencer a cualquiera…Ya sabéis que no me gusta mucho contar las noches porque resulta aburrido decir que bailamos y bebimos, esto ya lo podéis imaginar vosotros  y así yo me ahorro letras que están muy caras…, así que cortaré aquí, pero dejo unas foticos de la jaouín party:

P.D. Hoy me han dicho que salgo muy guapa en las fotos de halloween, que me sienta genial el blanco y estos vestiditos inocentes…lo digo para que no os asustéis si de aqui en adelante visto como las damas de honor en las bodas, ya que he descubierto mi verdadero estilo. No, en serio, lo cuento porque para una vez que me dicen que estoy guapa tendré que publicarlo, ¿no?  😀

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6 comentarios sobre “Importando nuevas costumbres: Halloween se celebra con una buena paella

  1. Claro que aparezco yo cuando todo esté listo pa’ comer! 😀

    El look de fairy te quedaba super bien..guapetona!

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  2. creo recordar que yo comi paella tambien ese dia, pero claro no de cena…
    Te queda bien el blanco si, pero parecias mas una diosa griega que una muerto viviente, jaja

    Esperando el dia 5

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  3. Te escribo este mensaje porque estoy muy cabreado e indignado contigo.
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    ¿Cómo que no se puede mezclar tomate con chocolate y que la mezcla no está buena? Mi abuela de pequeño me hacía bocadillos de tomate, chocolate, y choped…. y me encantaban!!!

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  4. Super paella! haha

    la verdad es que tu y jeanett no teniais problemas para conseguir ese tono blanquecino en vuestros palidos rostros ( y lo digo con cariño haha ).

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  5. Llevas razón en que el chocolate con tomate no es comestible, por que te refieres al tomate frito supongo, pero discrepo contigo en que esa cosa que echas y todo deja de ser blanco, y que hagas como lo hagas los dedos se ponen amarillos y no se va con el agua, ya que eso me encanta.
    Ya que he comentado me voy a trasdíar una siesta que no me levanto hasta mañana.

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