Qué hacer cuando una secta coreana intenta abducirte

Qué hacer cuando una secta coreana intenta abducirte

Cómo ya sabéis los que me conocéis un poco y los que no os lo digo ahora, llevo unas semanas hasta el cogote, expresión castiza dónde las haya que viene a decir que no he tenido tiempo de nada ni haciendo tetris modo experto con los 1440 minutos que tiene un día, que parecen un montón pero a mí se me escapan por algún sumidero oculto con IP…

El caso es que hoy he hecho (again) el examen infernal de 6 horas y…ups, me ha faltado tiempo. Sí, amigos, 6 horas pensando, escribiendo, dibujando y haciendo cosas sin sentido (el examen ha sido como una partida del Party&Co pero sin parte diver) y me ha faltado tiempo. Esto solo puede significar dos cosas: o que he suspendido, o que he aprobado. Soy una máquina de deducción lógica.

Pero esto no es lo que yo venía a contar aquí, antes de ponerme a hacer otras cositas (sigo estando algo ocupada) quería escribir algo curioso, una de esas cosas que te pasan cualquier día por la calle si eres yo. Andaba yo paseando con algo de prisa y hambre cerca del Palacio Real (trabajo en el Nobel Institute, y como todas las cosas importantes de Oslo, léase National Theatre o Emabajada de EEUU con garita policial propia, está en los alrededores de Palacio). Y ya me he vuelto a desviar del meollo, recapitulo: estaba yo paseando por los alrededores de Palacio buscando un Kiwi dónde comprarme una manzana (craso error, no hay super minipris cerca de palacio, qué raro) cuando de repente un chico con pinta semiguay-seminerd-semi ‘me han absorbido el cerebro con una pajita rosa’ se acercó a mi con una enorme sonrisa y a través de sus gafas empañadas por los -19ºC y una nevada histórica sus ojos me miraron tiernamente y él preguntó con dulzura: «Do you believe in God?» Oh, oh, ya la hemos liado, y yo que pensaba que había ligado. A la mierda el ego de esta semana. Aún así me repuse porque soy una persona amable y le respondí por no dejarle con la palabra en la boca…y a partir de aquí, reproduzco la conversación.

Chico-raro: Do you belive in God? (¿Crees en Dios?)

Chica-rara(yo): No.

Chico-raro (llamemosle CR para abreviar, y no me vayáis a visualizar futboolistas que no hay punto de comparación posible):  Why not? (¿Por qué no?)

Yo: I don´t know, do you believe in unicorns? (No se, ¿tú crees en unicornios?)

CR: no, because unicorns don’t exist. (No, porque los unicornios no existen)

Yo: How do you know that? (¿Cómo sabes eso?)

CR: No one has seen unicorns (Nadie ha visto unicornios)

Yo: I don´t know anyone who has met God (no conozco a nadie que se haya encontrado con dios)

CR: But there are many signals…(pero hay señales…)

Yo: And there horses and rhinos as well (Y también hay caballos y rinocerontes)

CR: Ok, can I ask you about your principles? (Ja, me pregunta por mis principios, esto es que he ganado…¡¡he ganado!!)

Bueno, aqui la conversación sigue con cierto cariz surrealista pero dejamos de hablar de unicornios, resulta que el chaval decide interrogarme sobre mis principios ético morales (sí, sí, robar está mal), por mi opinión sobre el 2012 (pues no se si se acaba el mundo, pero a mi me viene regular esa fecha), sobre el sentido de la vida (Sí, claro que lo se, demostrar que la Ley de Murphy se cumple) y sobre otras cuantas cuestiones trascendentales más. Cuando el pobre se da cuenta de que intentar volverme sectaria a estas alturas es como matar gente con una cuchara (posible, pero complicado)  decide irse pero apura el últmo cartucho: me invita a una reunión que tiene su grupo esa tarde, me da un panfleto y mucha pena. Ahora hablando un poquito en serio, que un chico joven y posiblemente inteligente en su momento se deje hacer una lobotomía con la palabrería de locos estafadores da mucha pena, y rabia, y asco.

Cuando volví al trabajo con estas serias reflexiones y mi jefe vio el panfleto me dio el nombre de la secta, y el rollo de esta gentuza, con ánimo de ofender: aquí teneis un enlace con el negocio a costa de gente crédula que se traen estos entre manos. Pincha, lee y vomita:  Iglesia de la Unificación.

Cómo dijo Woody Allen, «Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa».

dios no existe

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10 comentarios sobre “Qué hacer cuando una secta coreana intenta abducirte

  1. Jajajaja genial , me encanta tu argumento , yo tambien soy de las que cuando se me acerca algun testigo de Jehova procuro dar le un buen repaso jajajaj , cuanta paciencia con esta gente.
    Por cierto , que envidia tu paseando por el palacion real , que ganas de pasear por las calles de Oslo.
    Un abrazo grande desde la caotica isla de Ibiza

    Maria

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  2. Qué bueno. Me he partido. Que crack…
    Eres una fenómena si señor.
    Espero que el examen finalmente sea al menos un apto o algo así, porque…seis horas….
    Un beso y a seguir pateando.

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  3. Hola! Estaba buscando algo en internet y me encantó tu blog. Esta última entrada genial, que paciencia la que tienes y tu forma de argumentar me encantó! Saludos desde Colombia.

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