Cuando los sueños polares dejaron de ser sueños.

Cuando los sueños polares dejaron de ser sueños.

Esto de llevar un blog cada vez se hace mas dificil, primero, porque tengo que hacer ejercicios de memoria para recordar lo que quiero contar y mi memoria es mas bien de tipo volatil; segundo, porque no ando lo que se dice sobrada de tiempo, y tercero, porque ahora mismo lo estoy haciendo en clase y el teclado noruego este no me deja poner tildes, lo cual me esta matando mucho. Radical ortography militant. 😉

Supongo que recordareis por donde lo deje (o no, pero me da mas o menos igual): allá por los inicios de mis vacaciones (que empezaron el 10 de diciembre y fueron muy merecidas, si alguien lo pone en duda rompere narices).  My super Christmas holidays han tenido dos partes: una en Noruega y otra en Espa(esperad hasta que encuentre el codigo correspondiente en este teclado)ña.

[Vuelvo a mi teclado español, veréis tildes otra vez]

 Norway is the milk (from lost to the river…)

Y esto son palabras mayores, así que si yo digo esto de Noruega es que se lo ha ganado…A ver,  en condiciones normales podría escribir unas 15700 palabras sobre el momento minivacaciones 1, pero resulta que estoy contando cosas de diciembre mientras huelo las flores de abril, así que voy a ver si las clases de resumen documental y el ser una fan de los telegramas del inspector Gadget me han servido para algo:

Oslo. Stop. Hielo, nieve, viento. Stop. Dos muñequitos rojos, jesucristo colega, cementerios, catedrales y armas que cuentan historias. Stop. Más nieve, el Cascanueces, bares de hielo donde entras para sentir calor. Stop. Barcos vikingos, futbolines e inodoros con cuernos. Vampyr. Stop.

Tromsø. Stop. Nieve, nieve, nieve, nieve, nieve, viento y nieve. Stop. Museos, puentes largos e iglesias raras. Stop. Bibliotecas, focas, ¿arte? contemporáneo y yo destruyendo virtualmente un barco. Stop. Pueblo sami, paseos nocturnos en la nieve tomando prestadas las bicis de noruegos incautos. Stop. Magia: blancas noches eternas y auroras boreales, más de lo que jamás imaginé en mis sueños polares. Stop. Este mensaje se autodestruirá en 5 segundos (antes de que la envidia os mate, jijijiji). Stop.

Y después de vivir unos días “to’ feliz en mi nube azul” en eso que llaman paraíso (ni hay que morirse ni está lleno de vírgenes por si alguno quiere dejar de hacer tonterías kamikazes) y que está en el círculo polar, mi yo aguafiestas me dice que tengo que aterrizar, Mundo Real y bla bla. Empaquetar maletas y de vuelta a Oslo, pum, limpiar, y casi de rebote para España.

Navidades a precios populares (¿2 euros una birra, dices? ¡Ponme 4!)

¿Y qué hace una muchacha coherente como yo y que está profundamente cansada de las puñeteras cuevas cuando llega a España? Emm, sí, eso…se va a hacer espeleología. Y con un poco de suerte pues se parte el labio…en la puerta de la cueva, justo antes de salir. Os puedo contar que la cueva era preciosa, las formaciones espectaculares, o que encontramos posibles huesos de niños cocidos (mmm, niñooos, ñam ñam) pero hay algo que recuerdo aún mejor y es que los pasos son jodidamente estrechos y verticales, y que hubo un momento en el que conseguí un ángulo con la rodilla y el codo que nunca creí que fuese posible hacer, ni en mis más flexibles fantasías. Me sentiría orgullosa de ello si el jefe de la expedición no hubiera comentado que esta cueva era nivel “fácil” y delante de mí no hubieran hecho lo mismo pero al triple de velocidad dos niños de unos 11 años…

Otra cosita que una hace en España después de volver de Oslo, de nuevo producto de la coherencia, es irse a hacer sledding en Sierra Nevada (o en español de toda la vida, deslizarse con el culo colina nevada abajo). Después de llevar dos meses con la nieve por la rodilla y de recorrer las distancias con el culo pero de forma totalmente involuntaria, estaba echando muchísimo de menos esa sensación.

También recibí una visita de Toby (mi amigo de Hong Kong que ahorra en museos para gastarlo en kalimotxo, montaditos y futbolines; ains, se está españolizando…); volví a recorrer los Cahorros (no puedo evitar que me encante este sitio, y que conste que no tiene nada que ver con los ritos satánicos o cabritillos desollados allí, que yo soy una señorita de bien aunque vista de negro oscuro, me falta ir a misa los domingos…); y me perdí en la noche granadina (tapa + cerveza: 2 euros, lágrimas de emoción bajan por mi mejilla mientras escribo esto, sigh…).

¿La petarda estúpida esta no se emociona con su gente pero se emociona con un sandwich gratis?
Estoy poniendo por escrito lo que estáis pensando, y suena muy cruel, jum…Claro que me emociono, y claro que os echo de menos infinito, queridos amigos y familia, pero no os puedo decir eso, porque si os digo que pienso en vosotros, si os agradezco los buenos momentos de navidad, y si juro que tengo muchas muchísimas ganas de volver a veros, vais a pensar que me he vuelto una blandengue cursilona y una tiene una reputación seriamente trabajada con años de abrazos-palo y respuestas pseudobordes cargadas de cariño extremadamente bien encubierto…

Como viene siendo habitual en mí, me he vuelto a pasar. El contador de palabras de WordPress dice que corto y cambio o se me duermen hasta las lechugas…Me marcho a campar por las tierras webanalíticas (que es en lo que ando metida ahora).


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4 comentarios sobre “Cuando los sueños polares dejaron de ser sueños.

  1. ya mismo tendrás vacaciones de verano en varias partes o episodios, uno de ellos “creyendome Heidi en los Alpes…” 😉 un besote guapa!! como siempre, me ha encantado tu entrada.

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  2. niña !!
    kuando vuelves ?? corre el rumor ke a principio de junio !!
    sepas ke te puedes kedar en casa los dias ke kieras mientras sufres los examenes con nosotras !!!
    love youuuuuuuuuuuuuuuu

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  3. PDDLI es la plataforma en defensa de los informáticos.
    Si ya se que debería haber escrito en la otra entrada pero es que al terminar de leer esta entrada tenía las lagrimas en los ojos, y tenía que darte mi apoyo.

    Te voy a dar un consejo para futuras intervenciones, cuando te pones blandengue, como en este caso la gente se lo cree, y por eso no te comenta para no tener que decirte algo como: “Nosotros si que te echamos de menos, en todas las fiestas nos acordamos de ti, eres imprescindible en cualquiera de nuestras reuniones, cuando vuelvas no dejaremos que te vayas por tanto tiempo, etc.”. Y es que la gente ya no pilla tus sarcasmos, por eso te digo que deberías volver a ponerlos en cursiva.

    Me guardo una línea para hablar sobre el informático, pero no voy a criticarlo, eso pasa también en España, tu llegas a un Santo (un santo es como Juan Pablo pero con un poco menos enchufe) con un cáncer de esos que te matan, cuando los médicos te han dicho que te quedan dos meses de vida. Llegas señor Santo, señor Santo puede usted curarme, y el santo te dice la verdad es que usted se va a morir, es la voluntad.

    Por cierto puedes probar a cambiar el jumper de la FSB para que valla más lento el procesador, o desconectarle el lector de DVD con esto puede consumir menos. (me debes una cerveza por mi diagnostico).

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    1. Jijijiji…que conste que yo no tengo nada en contra de los informáticos así en general, a ver si voy a tener líos con la PDDLI.
      Me quedo con el consejo de los sarcasmos porque es verdad, creo que la gente no me entiende, voy a empezar a poner cartelitos como a Sheldon: [sarcasm mode on]
      Lo de la cerveza…jumm…si no he entendido nada! ¿no vale la voluntad?
      (Por cierto, aún no he encuentrado el código para la exclamación inicial)

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