Yo tenía un sueño…

Yo tenía un sueño…

Pometí que en mi próxima entrada hablaría de más golpes y aventuras psicotrópicas (si alguien cree que pongo aquí esta palabra solo porque suena bien se equivoca, un psicotrópico es algo “que actúa sobre el sistema nervioso central, lo cual trae como consecuencia cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento”. Y además suena bien).

Pero voy a decepcionaros un poquito, hoy quiero hablar de otra cosa. ¿Por qué? Pues tengo una razón de peso llena de raciocinio y madurez: ¡el blog es mío y hago con él lo que me da la gana!

Ahora en serio, voy a hablar sobre ese tema del que hoy ya se habrán volcado miles de palabras, pero he sentido que también necesitaba expresar mi punto de vista sobre ello: 15-O. Para los que no sepan qué significa porque viven en un mundo lleno de arcoiris y mariposas en su propia órbita estelar, para hoy se ha fijado una convocatoria en la que saldrán/saldremos/saldréis o no a la calle para que suene una voz global pidiendo el cambio.

Yo voy a ir. Me temo que nada servirá, que todo seguirá siendo igual y que sólo nos estamos dejando llevar por una esperanza vana y fútil. Que no habrá un mañana luminoso y perfecto porque en realidad nadie sabe cómo ha de ser, cómo ha de crearse ese mañana que nos hará felices a todos.  Que no crearemos una utopía dónde todos (digo, TODOS) tengamos una vida plena y satisfactoria en el contexto de una sociedad democrática que contemple la voz de cada uno. Que nunca va a llover a gusto de todos, y el gusto de la mayoría nunca se impondrá mientras una minoría viva demasiadoo bien. He perdido la fe. Y sin embargo, voy a ir.

Cuándo hablabámos de sueños, todos teníamos uno. X quería casarse y formar una gran familia en una casita en el campo y trabajar en un banco. Z quería conseguir un trabajo que le permitiese viajar y conocer mundo y un pequeño pisito en Madrid dónde descansar al volver. H quería trabajar en la construcción con su padre y ganar tando dinero como él para poder pagarse su casa y su coche. K quería acceder a una empresa dónde pudiera dar rienda suelta a su potencial periodístico.

Mi sueño era pequeñito, muy poco ambicioso, podría decirse incluso que era un sueño muy poco sueño. Yo quería tener un pequeño estudio alquilado en una ciudad mediana y decorado con muebles de Ikea. Yo quería trabajar  en algo que me gustase, con un sueldo aceptable que me permitiese ser independiente, pagar mi miniestudio de alquiler y algún viaje esporádico. Y quería una bici.

Los sueños de X, Z y H nunca llegaron a hacerse realidad: fueron sueños mercenarios que se vendieron a sueldos míseros, sueños cobardes que se estancaron en la cola del paro, sueños rotos que empezaron a ser pesadillas. Yo nunca dejé de confiar en mi sueño pequeñito, mi sueño era pequeñito y yo estaba luchando por él, eso tenía que salir bien.

Pero mi sueño ha enfermado, se desmorona, se diluye en un presente carente de oportunidades…veo que se vuelve humo entre mis manos y el sueño ya no es sueño, porque duele menos pensar que nunca fue soñado…

Ya he cumplido los 25 años y he hecho todo lo que te dicen que debes hacer: tengo dos titulaciones, varios cursos, muchas prácticas, estancias en el extranjero, un nivel aceptable de inglés e intento continuar con mi aprendizaje. Vivo en una habitación que tengo que compartir con una amiga porque ninguna de las dos puede aforntar el pago completo. Estoy realizando mi quinta beca, y como todas las anteriores, no supera los 300 euros al mes. Y no tengo bici.  Así no hay quien alimente el sueño…

Millones de blogs, artículos, etc. ya han dado los números, han dado las razones, han explicado cada motivo de porqué este 15O, porqué esta marcha, porqué esta necesidad de unir nuestras voces para luchar por un cambio.

Yo sólo escribo esto para explicaros porqué voy yo…quiero creer que algún día podremos resucitar nuestros sueños

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7 comentarios sobre “Yo tenía un sueño…

  1. Chikilitina, algún día iremos al Ikea, te aconsejaré que cortinas combinan mejor con el color de las paredes de tu estudio, mientras comemos albondigas con dulce sueco…XD

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  2. Una de las cosas que más me frustra es pensar que mientras que el sueño de nuestros padres era que sus hijos pudieran tener una vida mejor que la de ellos, el nuestro se resume en intentar con todas nuestras fuerzas no vivir peor que ellos.
    No sé a vosotros pero a mi mis padres me educaron en el esfuerzo para poder conseguir todo lo que me propusiera.
    Viéndolo de otro modo, esa educación en el esfuerzo es la que nos puede ayudar a ser “creadores”. ¿Acaso no arreglaríamos el mundo si pudieramos?
    Gracias por escribir esto en tono alentador…
    Yo también comparto tu pequeño sueño y me quejo de este sistema minimizador de sueños…

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  3. Soy una de ellas, de las que hablas en tu entrada, también tengo mi sueño un poco congelado, y desilusionada con el presente que no me deja hacer nada por intentar conseguir ese sueño congelado. Pero tenemos que ser fuertes, e intentar seguir luchando para descongelar nuestro sueño!!!! para que se tueste mucho mucho en el sol jejeje. Un besote mu grandote

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