Si pudieras cambiar tu destino, ¿lo harías?

Si pudieras cambiar tu destino, ¿lo harías?

El título es una frase de Brave, una película de princesas al más puro estilo anti-cuento de princesas Disney. No quiero hace spoilers, pero os diré que esta princesa no espera a que la rescate un principito mono de porcelana que además seguro que es gay (estoy segura de que todos los príncipes de cuento lo son…), sino que lucha por librarse del que sería su destino: pricesita modosita casada con escocés borrachillo (esto es casi reduntante :P).
¿Por qué este título? Porque cuando decidí salir a buscarme las habichuelas al extranjero, convertí esa frase en mi lema…y mira tú por donde he terminado en Escocia, la tierra donde está ambientada Brave.

Brave
Sí, mi actual icono es una heroína de pelicula de dibujitos para niños ¿qué pasa?

Pues yo no soy Brave (Merida, que se llama la chavala). Un poco rebelde y un poco despeinada, pero nunca me he considerado valiente, hasta ayer, cuando hablando con una amiga me hizo pensar en una frase que leí en «El nombre del viento» (venga, intercalo recomendación literaria: tenéis que leer ese libro). La frase en cuestión es algo así como que no es valiente el que no tiene miedo, sino el que actúa a pesar de él. Según está definición soy muy pero que muy valiente, porque estoy aquí, acojonada viva.

Supongo que es lo más normal cuando te vas a un país desconocido llevando en una maleta todo lo que ahora significa hogar, sin más compañía que las sombras fugaces de amistades de vacilantes lazos que aparecen y desaparecen en el camino. Cuando tu objetivo es encontrar tu sitio en un lugar donde no lo tienes, y debes crearlo. Cuando eres «la emigrante» que marcha a otro país llena de esperanzas y miedos, porque ha visto lo que han sufrido otros antes que ella. («Malditos moros, que vienen a quitarnos el trabajo a los españoles». Antes no soportaba que trataran así a gente que solo trataba de buscarse la vida, ahora yo me he convertido en lo mismo.. «Malditos españoles, que ya mismo los tenemos a todos aquí» parecen decir muchas miradas cuando contestas que eres española).

Ouch! No me gusta nada lo que estoy escribiendo, casi se me abren las venas de lo emo que me ha salido esa parrafada…en fin, que Edimburgo es una ciudad preciosa. No que es boniquilla o que tiene un par de monumentos bonitos, no. Es que es majestuosa, elegante y bella toda ella. Y verde ¡muy verde! Me encanta ver las colinas de los alrededores, el mar desde North Bridge, el castillo, la Royal Mile, los Princess Gardens…¡es que mola todo! Supongo que subiré unas cuantas fotos a Flickr porque me encanta ser cruel y dar envidia, muajajajajaja…pero claro, ninguna hace justicia a la ciudad, por dos motivos: soy una pésima fotógrafa y además es imposible reflejar la grandiosidad de esta ciudad.

Esta entrada ha sido rara…además, no hay mucho que contar: ayer estuve pateando la ciudad para grabarme el mapa en las piernas, consiguiendo una SIM inglesa, comprando un paraguas (¡fundamental! al menos hasta que empiece a hacer viento…), yendo por centros de orientación laboral…y hoy otro tanto: pateo por la city (qué frío…, ayer salí con una sudadera y pasé calor, así que hoy me fui to’ shula con una media manga y he pagado caro mi atrevimiento), cita en el Jobcenter y poco más…

Prometo hacer otra entrada un poco más en condiciones en mi próximo  momento libre…esta ha sido escrita al mismo tiempo que varios curriculums y un par de consultas en Oracle…

No me olvidéis mucho…

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3 comentarios sobre “Si pudieras cambiar tu destino, ¿lo harías?

  1. Que razón tenía el autor de «El «nombre del viento», lo que no se es si servirá para otras cosas, no se por ejemplo, una idea a voleo, es por probar.
    «No es rico el que tiene dinero, si no el que a pesar de no tenerlo se lo gasta»
    Pues si que funciona.

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