Historia de un viaje

Historia de un viaje

[Post escrito esta mañanita en un bus muy aburrido…]
Siempre digo que quiero empezar un cuaderno de viajes…y en eso se queda, en decirlo, porque decirlo es fácil pero hacerlo ya requiere un esfuerzo y yo no tengo claro que merezca esforzarse si no te pagan por ello. Pero bueno, aquí estoy, dándole a la tecla: he decidido que este momento (después de tropecientos viajes no documentados) es tan buen momento como cualquier otro para empezar, y así saco un poco a mis padres en el blog, que casi no salen los pobres, y eso que son un encanto (esto queda pendiente de revisión hasta que abra la maleta y vea qué me han traído, jum :P).
Bueno, retomando, esta entrada va sobre un viaje sin conflictos ni percances Nieves’ style (cruzamos los dedos) que emprendo hoy junto a mis papis, hermano y primo. Con muuuuchísimo tiempo de antelación empecé a preparar y organizar todo (hace una semana, yep…y luego dicen que lo dejo todo para el último momento…) con algunos problemillas (parece ser que reservar hoteles en julio en Escocia es un poco complicado si no lo haces con tiempo y puedes terminar reservando en lugares en los que los foros te recomiendan llevar antimosquitos para sobrevivir la noche…no hay miedo, arriba ese espíritu aventurero) y con un poco de estrés y agobio (17 días seguidos trabajados con un día off en medio que sería delito calificar como “descanso”) pero con muchas ganas (¡vacaciones! Ains, qué palabra tan nonita) .

Organizar en esas condiciones un viaje de 10 días no es fácil y siempre se te pueden olvidar detalles tontos…en mi caso, ese “detalle” tonto del que me di cuenta anoche había sido imprimir los documentos de viaje: billetes de ferry, reservas de hotel, planos y…upsss, que tontería, el billete que tenía que usar esta mañana para coger el bus a Glasgow a las 7.30 in the morning…

Retiro lo dicho sobre el viaje sin percances…si fuera así no sería mi viaje…
Ante la perspectiva de tener que coger un bus sin billete saqué ese espíritu resolutivo del que hablo en las entrevistas de trabajo (así de normal es que no lo llevo puesto) y miré a esa impresora negra y amenazadora que yacía en una mesita de mi habitación desde hace meses, dispuesta a no dejarse configurar como había hecho en mis anteriores 17 intentos. Mi mirada dice “la llevas clara mi querida HP, esta noche funcionas sí o sí, aunque me cueste la vida (o tres horas de sueño, que es casi lo mismo) conseguirlo”. No sé si es que esa mirada la amedrentó, o que la necesidad es la madre del ingenio o que esa noche mientras me caía de sueño en modo semizombie estaba yo más avispada de lo habitual…el caso es que funcionó. IMPRESORA 0 – NIEVES 1. La muy cerda se vengó, eso sí, a medio viaje se quedó sin tinta así que hoy en Glasgow me tocará buscar algún printer de urgencia…

Esta mañana me he levantado con una gran sonrisa, la he mirado con cara de vencedora y luego me he mirado al espejo. Terrible error y adiós sonrisa. Resulta que mi ojo izquierdo ha decidido que da buena suerte empezar el viaje hinchándose como un globo y doliendo como un condenado. Tiene la misma apariencia que un ojo de Rocky casi al final de las pelis…ains. Bueno, sonrío otra vez: mi ojo hinchado pega con mi dedo semicortado (¡con un sacapuntas!) y con el enorme chichón de mi cabeza…

Caminito a la estación decido coger un bus, no porque sea una perezosa (que también) sino porque llevo bastantes bultos encima…consulto los planos: nº 26, London Road-Leopold Place-St. Andrew Square. Perfect, cojo este que yo voy a St. Andrew Square. Yo sí, pero el autobús no…que lo pone en el plano de la parada, sí, pero la culpa es mía por creérmelos. En fin, que el número 26 que me iba a dejar en St. Andrew Square me deja un poco más allá, a tomar por culo y a la izquierda y a mí me toca correr como una loca hasta la estación, dónde llego sin aliento pero con al menos 4 minutos de margen, yuju. Mi billete pone “Megabus Glasgow” así que me acercó al señor autobusero del autobús que pone “Megabus Glasgow”. Un cachondo. Mira el billete y dice “hahahaha…you’re not going to Glasgow”. 30 segundos después (30 segundos que he pasado calibrando si arrearle con el bolso del portátil (no, que lo quero mucho) o con la bolsa de picnic (que pesa poco, no es suficientemente contundente) le pregunto “what?” con esa cara de lela que tengo tan ensayada y que ha debido darle mucha pena, porque se ha vuelto a leer mi billete y ha decidido que sí que servía, pero que no era ese, que era otro autobús en la otra punta de la estación que pone Citylink Scotland (mea culpa otra vez, mira que pensar que el autobús Megabus Glasgow podía coincidir con mi billete para Megabus Glasgow…qué locura). En fin, que después de otro sprint por la estación aquí estoy, en el bus hacia Glasgow, viendo ovejas y paisajes verdes y más ovejas…mirando el reloj y pensando en que debería haber llegado hace 5 minutos y que voy a perder mi enlace al aeropuerto y esperando con ansia qué nuevas aventuras y desventuras me quedan en estos días…
Deseadme suerte 😉

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