Día 1: Glasgow: un centro comercial de 175 km2

Día 1: Glasgow: un centro comercial de 175 km2

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Nuestro precioso «Skoda Octavia»

Curiosamente esta ha sido un viaje de lo más tranquilito…no he pasado de los 17 mininfartos por día, así que me doy por satisfecha. De hecho, el primer día fue tan normal que casi resulta aburrido, así que me veré forzada a resumir (resumir resumir de verdad, no cómo cuando digo que voy a resumir y escribo 8 páginas…). Como era de esperar una serie de sucesivos retrasos de autobuses anteriores hicieron que perdiera el bus de Buchanan al aeropuerto de Prestwick para recoger a mis padres (sí, ya anticipaba en la entrada anterior que esto iba a pasar: soy un genio. Un genio con reloj.) Afortunadamente ellos tardaron en recoger la maleta lo suficiente como para que a mí me diera tiempo a llegar en el siguiente y aún esperarlos. Siguiente paso: recoger el coche de alquiler un Skoda Octavia Diesel que por arte de Hertzmagia se había convertido en un Qashqai de gasolina…casi casi igual. No pasa nada, también molaba. Desayuno exprés y para Glasgow corriendo que hay que ver la ciudad y solo tenemos una tarde…

Pues no sabéis qué larga se nos hizo la tarde. Que no es que Glasgow sea fea (que a ratos también, no nos engañemos), pero es que no tiene nada…algún edificio bonito de vez en cuando y muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas tiendas. Todas las tiendas. En cada portal, una tienda. Y claro, donde hay tiendas hay gente, así que también tiene mucha gente. Ahora entiendo aquello de «Glasgow tiene mucha vida». Es una abreviatura de «Glasgow es una cuidad más bien feucha pero está llenísima de peña comprando así que como necesitamos un eufemismo para que parezca que la ciudad mola vamos a decir que tiene mucha vida».  Y tengo otro defectillo tonto que señalar en Glasgow: faltan puentes. No es que se se hayan caido o los hayan robado, no, es que se les ha olvidado construirlos por algún motivo. Y allá vais tú y tu familia, sudando como cerdos porque a última hora ha decidido salir el sol, después de haber recorrido unos 175 km de escaparate tras escaparate, hambrientos y agotados, viendo en línea recta al otro lado del río la promesa del hotel (cama, cena, ducha, aire acondicionado, cosas que aparecen como un espejismo delante de tus ojos), buscando un puente que salve esa distancia entre nuestra posición y la tierra prometida…Pues no hay puente. Osease, haberlo, haylo. Uno casi al lado, no peatonal y con la entrada en paradero desconocido. Otro a unos 2 km a la derecha, otro unos 2 km a la izquierda. Queridos Glasgowitas: ¡salid de las tiendas y costruid un puñetero puente peatonal en medio!
Ah, recomiendo a quién vaya a Glasgow (si os han quedado ganas después de esto :P) el Harvester: comimos estupendamente (bueno, en realidad nos pasamos tres pueblos comiendo…) y está muy bien para presupuestos como el mío, que aún no he cazado a un millonario que me mantenga…

¿Véis? Ha sido cortita…para mis estándares, muy cortita.

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3 comentarios sobre “Día 1: Glasgow: un centro comercial de 175 km2

  1. me ha quedado claro que Glasgow no merece la pena visitar, jeje. Como no hay lugares bonitos para ver, vamos a ir a ver una ciudad para ver tiendas, mas que tiendas, va a ser que no. Si voy a Escocia, allí no me lleves.
    un besito

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