Dia 0. ¿Pero tú te lo has pensao bien?

Dia 0. ¿Pero tú te lo has pensao bien?

Ieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee (grito típico cabrero reclutando a los lectores despistados que aun recuerdan que yo tenía un blog y que puede que a lo mejor, quizá, no lo sé, quieran seguir leyendo mis aventuras y desventuras, porque hay de todo como en botica).

Y ademas vuelvo al blog con novedades. La primera un cambio de diseño mas acorde con los tiempos modernos que corren y la segunda…¡versiones en inglés! Fergus se ha ofrecido voluntario a traducir mis despropósitos, imagino que porque aun no ha leído ninguno. Contratado si pasa del grito cabrero.

Y ya sin mas preámbulo ni distracciones (osea, como yo acostumbro a contar las cosas siempre…) ahí va el motivo por el que estoy de vuelta en el blog…¡Singapur y Bali! Porque resulta que me voy haciendo mayor y me va fallando la memoria así que he decidido que un viaje como éste hay que ponerlo por escrito para poder releerlo cuando tenga 77 años y un número importante de gatos o cactus, que requieren menos caricias y tal…

Pues volviendo al tema, después de mucho leer, releer, preparar mapas, dossiers, reservas y demás orgasmatricos aspectos de organizar un viaje, y después de escuchar alguna que otra(s cientos de) vez(es) el «Pero tú te lo has pensao bien?» llegó el día en cuestión o día S de Singapur como voy a llamarle en un alarde de originalidad infinita. Un tranquilo viernes de junio que habíamos decidido tomarnos libre porque quizá antes de meterte 16 horas de vuelo entre pecho y espalda lo mejor no es pasarte la mañana en una silla de oficina que te deja el culo cuadrado. Así que mañanita de relax ya que la maleta llevaba preparada un mes (no, no necesité en ese mes ninguno de los tops de tirantes o pantalones cortos que iban en la maleta). Ventajas de vivir en este paraíso tropical que es Escocia.

Cuando digo mañanita de relax…yo no sé vosotros pero yo he descubierto que antes de cruzarme un par de continentes por primera vez como que no me relajo bien…así que la mañana mas que de relax fue de «por si acasos» (jum, voy a añadir esta manta de pelito que las madres siempre dicen que por la noche refresca, y otro par de kilos de calcetines que se me pueden ensuciar de cuatro en cuatro). Esos «por si acasos» que nunca suelen ser venir bien para el «acaso» en cuestión…

Sobre las 2 del mediodía empezamos nuestro periplo transcontinental:

Bus 16 – Bus 100 – Vuelo a Londres – Vuelo a Singapur – Taxi al destino

Esto que en escribir he tardado 18 segundos, en recorrerlo fueron 18 horas, mas 7 que sumas por la diferencia de horario….ostia, que ya es sábado por la noche, se me ha perdido un día….así que eso es el jet lag? Buaaah, pues estar cansada y empanada es mas o menos mi estado habitual así que si he de ser completamente sincera yo solo noté el cerebro un pelín mas hecho puré que de normal…

Volamos con British Airways y se me hizo mas corto de lo que pensaba porque básicamente entras en modo bebé: 16 horas de comer/ dormir/ comer/ dormirte la peli que te has puesto. Ya nunca sabrás si Wakanda forever o no. La única diferencia (menos mal…) es que hay que levantarse para ir al baño. Y eso ademas es un consuelo porque el espacio entre asientos también es un poco en modo bebé, especialmente si alguna señora maleducada decide echarse una siesta a expensas de tu espacio. No, no hablo de una señora hipotética.

A la llegada a Singapur y tras algunas gestiones aeroportuarias de rigor (tarjeta SIM, tarjeta de transporte, foto de las típicas palmeras que crecen dentro de los aeropuertos, etc.)  salimos a la calle y recibimos nuestra primera impresión de Singapur: una bofetada de la esencia pura del calor, de ese que sabes que puede derretirte como un cornetto de vainilla en un horno industrial. Afortunadamente duro poco porque fuimos de cabeza al taxi donde constate la sabiduría infinita de las madres del mundo en mi segunda lección singapuriense: «llévate una rebequilla que luego refresca». Desde luego. Cada vez que entras en algún edificio/ medio de transporte te intentan quitar de una hipotermia todo el calor de fuera…

El taxi nos llevó directamente a casa de los amigos de Fergus, que viven en un pisito mono y acogedor con piscina aunque no muy grande, lo cual es normal porque en esta isla viven mas bien apretaditos…En mi opinión es porque le sobran banqueros (los tienen todos, papi).

Esa tarde descansamos un poco del viaje y cenamos un delicioso curry vegetariano preparado por nuestros fabulosos anfitriones y un mini magnum. Lo menciono porque es una de las pocas veces que he comido chocolate en este viaje…gente, creo que el calor extremo ayuda a desintoxicarse del chocolate. Pero también creo que el tratamiento de rehabilitación son mas de dos semanas…

Los siguientes días en Singapur los hemos tomado con calma (desde mi punto de vista, me sé de alguien que estará chirriando los dientes mientras lee esto) debido al maravilloso clima de este país, que es de ir así bien rebozadito en tu propio sudor todo el día. Calmados o no, miedo me da empezar a escribir porque así con la tontería he usado 906 palabras para contar que he cogido un avión y que hacía calor…

Ruta
Pero a ver, criatura…¿A ti que se te ha perdido por ahí?
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3 comentarios sobre “Dia 0. ¿Pero tú te lo has pensao bien?

  1. Hola. ¿Pero quien sera el que te dice eso tantas veces? Jeje. Me ha gustado mucho lo que has escrito y me he reído un montón y mama tambien. Aligera a escribir otra entrada que me has dejado intrigado.

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